Las radiografías de tórax con proyecciones especiales son estudios complementarios que se realizan cuando las proyecciones básicas —posteroanterior (PA) y lateral— no ofrecen suficiente información diagnóstica. Estas proyecciones permiten observar áreas que pueden quedar ocultas en las vistas convencionales, como los vértices pulmonares, el mediastino, la base pulmonar o la región retroesternal.
En los servicios de radiología, las proyecciones especiales del tórax no son de uso diario, pero son fundamentales cuando existe sospecha de lesiones específicas o se necesita una valoración más detallada de estructuras anatómicas complejas. A continuación se describen las proyecciones más utilizadas, su utilidad clínica y los aspectos técnicos más relevantes para comprender su aplicación.
Proyección lordótica o apicolordótica
La proyección lordótica del tórax, también conocida como proyección apicolordótica o de Lindblom, se emplea principalmente para visualizar los vértices pulmonares, una zona donde suelen esconderse lesiones como tuberculosis apical, nódulos o cicatrices fibróticas.
Posicionamiento: el paciente se coloca de pie, ligeramente alejado del chasis (unos 30 cm), con el dorso apoyado y los hombros rotados hacia adelante. De esta manera, el tórax adopta una inclinación que proyecta las clavículas por encima de los ápices pulmonares.
Rayo central: perpendicular al centro del esternón, a nivel de la clavícula media.
Utilidad diagnóstica: esta proyección despeja la superposición de las clavículas sobre los vértices pulmonares, facilitando la detección de lesiones apicales o procesos inflamatorios subclínicos.
Proyección decúbito lateral
La radiografía de tórax en decúbito lateral es una técnica útil para valorar la presencia de líquido pleural o detectar neumotórax en pacientes que no pueden mantenerse de pie. Es una de las proyecciones más empleadas en el entorno hospitalario o en pacientes encamados.
Posicionamiento: el paciente se acuesta sobre uno de sus lados, con el chasis colocado de forma vertical y ajustado a la pared torácica lateral. Si se sospecha derrame pleural, el lado afectado debe colocarse hacia abajo para ver la movilidad del líquido. Si se sospecha neumotórax, el lado afectado se coloca hacia arriba.
Rayo central: horizontal y perpendicular al chasis, dirigido al nivel de T7.
Utilidad diagnóstica: permite detectar pequeños volúmenes de líquido pleural (hasta 5 ml) y confirmar la presencia de aire libre en la cavidad pleural. También ayuda a valorar el colapso pulmonar y la expansión del pulmón contralateral.
Proyección lateral en decúbito cruzado
Esta proyección se emplea en pacientes que no pueden ponerse de pie y requiere el uso de una técnica portátil. El objetivo es visualizar la distribución del aire o líquido dentro de la cavidad torácica, especialmente en casos de trauma o postoperatorios.
Posicionamiento: el paciente se coloca en decúbito lateral, con los brazos levantados para despejar el campo torácico. El rayo se dirige horizontalmente desde la parte posterior hacia la anterior del tórax.
Utilidad diagnóstica: es útil para confirmar niveles hidroaéreos o detectar derrames pleurales no visibles en la proyección anteroposterior.
Proyección en espiración
La proyección espiratoria del tórax se realiza al final de una espiración profunda. Es una técnica sencilla, pero con un valor diagnóstico importante, especialmente en casos de sospecha de neumotórax o atrapamiento aéreo.
Posicionamiento: igual que la proyección PA básica, pero el paciente debe exhalar completamente antes de la exposición.
Utilidad diagnóstica: durante la espiración, los pulmones reducen su volumen, y el aire atrapado o libre se hace más evidente. También se utiliza para comparar con una proyección en inspiración, detectando diferencias en la expansión pulmonar.
Proyección oblicua anterior
Las proyecciones oblicuas del tórax permiten una visión más detallada de las estructuras mediastínicas, los pulmones y las costillas. Se emplean principalmente para localizar lesiones o masas en relación con los hilios pulmonares.
Posicionamiento: el paciente se coloca en posición de pie o sentado, rotado aproximadamente 45° respecto al chasis. La mano del lado más alejado del chasis se apoya en la cintura, y la otra sobre el detector para mantener el equilibrio.
Rayo central: perpendicular al centro del tórax, dirigido al nivel de T7.
Utilidad diagnóstica: ayuda a diferenciar lesiones que se superponen en la vista PA, delimitar bordes cardíacos y observar las bases pulmonares. También se emplea para el estudio del esófago y las costillas.
Proyección oblicua posterior
La proyección oblicua posterior es similar a la anterior, pero el paciente se apoya sobre la espalda, lo que la convierte en una opción útil cuando no puede mantenerse en pie. En este caso, se usa para evaluar los lóbulos pulmonares y estudiar masas mediastínicas posteriores.
Posicionamiento: el paciente se recuesta ligeramente sobre el dorso, con el cuerpo rotado unos 45° y los brazos fuera del campo. El rayo se dirige al centro del tórax.
Utilidad diagnóstica: resalta mejor las estructuras posteriores del mediastino y la región paravertebral.
Proyección lateral del esternón
Aunque no se considera una radiografía pulmonar, la proyección lateral del esternón se incluye dentro del estudio del tórax cuando hay sospecha de fracturas esternales o deformidades torácicas.
Posicionamiento: el paciente se coloca de pie con el lado izquierdo apoyado en el chasis y los brazos cruzados al frente. El rayo se orienta perpendicular al esternón medio.
Utilidad diagnóstica: permite valorar la alineación del esternón, descartar fracturas y observar alteraciones óseas causadas por traumatismos o enfermedades metabólicas.
Proyección en decúbito dorsal (AP supina)
Esta proyección es frecuente en pacientes hospitalizados o en cuidados intensivos donde no es posible realizar la posición de pie. Aunque su calidad diagnóstica es menor que la PA, sigue siendo una herramienta esencial.
Posicionamiento: el paciente permanece recostado sobre la camilla, con el tubo de rayos X ubicado sobre el tórax y el detector bajo la espalda. Los brazos deben mantenerse fuera del campo.
Utilidad diagnóstica: permite evaluar la expansión pulmonar, detectar derrames o neumotórax, y controlar la colocación de catéteres, tubos endotraqueales o sondas.
Cuadro de resumen de proyecciones especiales del tórax
| Proyección | Posición del paciente | Rayo central | Utilidad clínica |
|---|---|---|---|
| Lordótica o apicolordótica | De pie, espalda arqueada hacia el chasis | Perpendicular al esternón | Visualizar vértices pulmonares y lesiones apicales |
| Decúbito lateral | Acostado de lado | Horizontal a nivel de T7 | Detectar derrames pleurales o neumotórax |
| Espiración | De pie o sentado, exhalando completamente | Perpendicular al tórax | Diagnóstico de neumotórax y atrapamiento aéreo |
| Oblicua anterior | De pie, rotado 45° | Perpendicular al centro torácico | Evaluar mediastino, hilios y bases pulmonares |
| Oblicua posterior | Recostado con rotación posterior | Dirigido al centro torácico | Observar lóbulos y masas mediastínicas posteriores |
| AP supina | Paciente acostado, brazos fuera del campo | Perpendicular al tórax medio | Valoración general en pacientes encamados |
Para terminar
Las proyecciones especiales del tórax son recursos complementarios que amplían el alcance del diagnóstico radiológico cuando las vistas básicas no bastan. Su correcta elección depende del tipo de patología sospechada, del estado del paciente y del entorno clínico. Cada una ofrece una perspectiva particular que permite observar detalles anatómicos difíciles de visualizar en las radiografías convencionales.
Conocerlas y comprender su aplicación práctica no solo facilita la labor técnica, sino que también ayuda a interpretar de manera más precisa los hallazgos radiográficos, contribuyendo a diagnósticos más seguros y confiables.
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